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La familia de Luis y Celia – Carta n°38

13 de junio de 2020

Leonia, ¿patrona de las oraciones que no son atendidas rápidamente?

Entre las oraciones rápidamente atendidas y las que aparentemente no lo son, ¿qué pasa con las que tardan en ser concedidas?

¿Qué ha pasado con todas las que hemos elevado a Dios en esta pandemia del Covid 19, que sigue haciendo estragos en muchas partes del mundo? Hemos pedido mucho al Señor que interviniera. Todos guardamos el recuerdo profundo del Papa Francisco, en la fragilidad de su edad, sosteniendo en las manos el Santísimo Sacramento y bendiciendo al mundo en una plaza de San Pedro, vacía y barrida por el viento y la lluvia…

¿Pensamos en esos momentos que Dios parece sordo, indiferente o demasiado lejano? ¿O se trata de un precio que no hemos pagado, una ofrenda que no hemos hecho para ser escuchados?

A la pregunta planteada por el profeta Miqueas: «¿con qué me presentaré al Señor? […] ¿Me presentaré con holocaustos, con terneros de un año?» Recordemos la respuesta: «Hombre, se te ha hecho saber lo que es bueno, lo que el Señor quiere de ti: tan sólo practicar el derecho, amar la bondad y caminar humildemente con Dios. » ( Mi 6, 6-8)

Más que buscar al culpable de los retrasos de las oraciones, es importante mantener la confianza y hacer lo posible para que haya lugar en nuestra vida para estas oraciones tardiamente contestadas.

En este mes de junio en el que celebraremos el nacimiento de Leonia, 3 de junio de 1863 y también su muerte, 16 de junio de 1941, podemos ver en su vida la realización de estas gracias que pueden tardar un tiempo en llegar.

Menos mimada por la naturaleza que sus hermanas, fue objeto de un cuidado particular en la oración de sus padres. En la correspondencia de su madre, Celia, podemos ver cómo esta se preocupó por su salud, su carácter, su futuro y su santidad .

En cuanto a su carácter, habrá que esperar 14 años para alegrarse por sus primeros cambios.

En cuanto a la orientación de su vida, Leonia logrará realizar, en un cuarto intento y a los 36 años, su llamada profunda a la vida religiosa.

En cuanto a su salud, la muerte a los 78 años de Leonia, que en la Visitación se convirtió en Sor Francisca Teresa, nos hace pensar que la oración – espera de su madre fue escuchada.

¿Qué decir, finalmente, de su santidad? La manera de Leonia de vivir la humildad, la sencillez y la confianza confirma que esta llamada es accesible para todos. También es necesario percibir esta santidad en los más humildes. El número cada vez mayor de los que acuden a ella, llenos de confianza, ha hecho que su proceso de beatificación esté en marcha. Si llega a buen término, será signo reconocido y resplandeciente de que la oración de Celia fue escuchada, aunque esta no lo pudo ver en vida.

Escuchar la palabra de Dios

Del Evangelio según San Lucas (Lc10, 20-21)

«Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo». En aquella hora, se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien».

Pistas para nuestra oración personal o en grupo

Para alimentar nuestra oración personal o comunitaria

Podemos elegir un canto que nos guste y luego rezar con San Gregorio Nacianceno (329-390):

«Oh Dios Todo – Trascendente, ¿qué otro nombre podría describirte?, ¿qué palabras pueden cantar Tus alabanzas? Ninguna palabra te hace justicia. ¿Qué mente puede sondear tu secreto? Ninguna mente puede abarcarte. Estás más allá del poder de la palabra, aunque todo lo que decimos nace de Ti. Estás más allá del poder del pensamiento, aunque todo lo que podemos concebir proviene de Ti. Todas las cosas te proclaman, aquellas que pueden hablar y las que no. Todas las cosas te reverencian, aquellas dotadas de razón y las privadas de ella. Todo el anhelo y el dolor del mundo se funden en ti. Todas las cosas pronuncian una oración a ti, un himno silencioso compuesto por ti. Tú sostienes todo lo que existe, y todas las cosas se mueven juntas a tus órdenes. Tú eres el fin de todo lo que existe. Tú eres uno y eres todo, aunque no eres ninguna de las cosas que existen, ni una parte ni el todo. Todos los nombres están a tu disposición. ¿Cómo debería llamarte, el único innombrable? ¿Qué afinidad mental con el Cielo puede atravesar los velos encima de las nubes? ¡Misericordia, Dios Todo-Trascendente! ¿Qué otro nombre te describe? Amén »

Podéis contar con las oraciones de los miembros del Santuario de Luis y Celia de Alençon.

P. Thierry Hénault-Morel, rector del Santuario